Por una fiesta de letras con sentido

fiesta de letras

A la Feria del Libro siempre la rodea un aura de misterio que nadie comprende pero a todos seduce. Quedan aún unos días para su inicio y ya resulta perceptible la algarabía en torno a las cuatro esquinas que cada año sirven de escenario a la celebración.

El tránsito de vehículos ya se afecta en los alrededores del área en que se montarán los cepellones y quioscos, las personas evalúan el avance de las obras mientras intentan vaticinar la calidad del evento, aun cuando no conocen los pormenores de lo que va a ocurrir.

El miércoles 14 comenzará la considerada fiesta literaria, la cual durará hasta el domingo 18. Para ello, el Centro Provincial del Libro ultima detalles en la programación prevista para estas jornadas.

No obstante, en esta planificación hay cuestiones que escapan de las manos del público, lector o no, el cual encuentra en la arteria principal un motivo para romper la rutina durante esas jornadas.

Tal es el caso de la venta de artículos, la cual constituye un complemento, que no debe protagonizar ni desvirtuar tan magna cita, pues el objetivo principal del evento es promover un hábito sano de lectura con contenido profundo que ayude a formar un sujeto crítico de nuestros tiempos y su estética con relación al consumo del arte.

Por ello, deben delimitarse bien las áreas correspondientes a los libros y las destinadas a trabajadores del sector no estatal, que cada año establecen puntos de venta gastronómicos y de equipos de juego para los niños. Esta medida pudiera ayudar a garantizar mayor orden e higiene de los espacios públicos, así como acentuar las diferencias entre este evento y las fiestas populares.

Quienes visitan la Feria Internacional del Libro de La Habana pudieran coincidir en que cada año las propuestas foráneas están más carentes de contenido y devienen ofertas hegemónicas de culturas que casi han perdido sus rasgos identitarios, reproducciones de una industria cultural impuesta desde el consumismo y la banalidad.

En cuanto a las producciones cubanas, por el contrario tan carente de brillos y colores alarmantes, brindan en cada página una lectura que refleja la identidad, problemáticas y filosofías permeadas del contexto que posee la sociedad cubana actual. Un llamado a la reflexión, con independencia del público al cual está dirigido, que no teme a abordar las más diversas temáticas utilizando letras con sentido.

Esa es la virtud de las editoriales territoriales, fomentan la creación literaria a lo largo del país. En nuestra provincia los sellos Hermanos Loynaz y Cauce propician que cada año lo mejor de la creación reciente en Vueltabajo llegue a los cepellones y quioscos y así a las manos de la población.

Sin embargo, una promoción más intensa de los espacios con sede en instituciones culturales como la Asociación Hermanos Saíz, la Biblioteca Provincial o el patio La Piscuala del teatro José Jacinto Milanés, pudiera brindar mayor divulgación sobre las actividades preconcebidas, más visibilidad a las obras en presentación, con ello aumentar la presencia del público y los ingresos por la comercialización de los textos.

Parecería imposible adivinar, en parámetros comparativos, si en la práctica la actual edición superará o no a las anteriores. Conceptos, estilos, opiniones divergentes comenzarán a tornear la valoración final que sentencie la calidad de la feria literaria de 2018. No obstante, aún hay tiempo de lograr que este año supere las expectativas de quienes con ansias esperan la apertura de la fiesta del libro.

 

Tomado: Guerrillero digital

Por: Loraine Morales Pino

Por una fiesta de letras con sentido
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